Datos de contacto

Si quiere contactar con nosotros, puede hacerlo por correo electrónico a alfilabogados@alfilabogados.es

martes, 7 de septiembre de 2021

Qué hacer con los correos electrónicos no solicitados?

 

La práctica de enviar correos electrónicos a quien no los ha solicitado ni consentido es tan antigua como … el propio correo electrónico. Supongo que, como es gratis, y es un medio de publicidad importante, no hay empresa que se resista a ello.





A pesar de que la normativa ha venido prohibiendo tales prácticas y exigiendo en todo caso el consentimiento del receptor, lo cierto y verdad es que todos los días recibimos abundantes correos que no hemos solicitado ni recordamos haber facilitado nuestra dirección al emisor.

¿Qué podemos hacer frente a eso? La opción más radical es la denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos. Es muy probable que, si requiriésemos al emisor para que cesara en su actitud bajo advertencia de denuncia, recibiríamos algunos correos menos. Y, además, si después planteásemos la denuncia oportuna al insistente, aún menos.

Pero, sinceramente, tampoco me parece tan grande la afrenta de recibir un correo como para propiciar una sanción a una pequeña empresa que, después de todo, no busca más que vender su producto de la mejor forma posible.

Una opción frente a ello es bloquear al remitente, pero … ya he descubierto que algunas marcas tienen diversas direcciones de correo electrónico y van alternando cuando se bloquea una de ellas.

Hace unos días, hablando con un cliente, me comentaba que había dejado de recibir llamadas comerciales intempestivas cuando empezó a ofrecerle a los abnegados trabajadores de las empresas de comunicación implicados un producto de su empresa.

Y eso me hizo encender la luz. Al “spammer” (horroroso anglicismo para designar a ese emisor de correos electrónicos indeseados) hay que castigarle con su propia medicina. A cada correo electrónico, se le debe contestar con otro en el que tratemos de venderle algo, de contarle nuestra vida, o de escribir alguna reflexión que se nos ocurra. Sé que algunos dirán que de ese modo confirman nuestra dirección electrónica, pero … ¡la saben de sobra y llevan años enviando esos correos!




De manera que, al ataque. Mejor dicho, al contraataque. Por cada correo electrónico indeseado, les remitiremos otro. Y si viene devuelto porque la dirección que utilizan no admite contestaciones, busquemos alguien de la empresa –a ser posible, el consejero delegado- a quien contarles nuestras cuitas electrónicas. Así, probarán de su propia medicina y, quizá, si hay alguna persona al otro lado del ordenador, reconsideren dar de baja nuestro correo electrónico en su libreta de direcciones.

Si te ha parecido interesante esta entrada y quieres recibir los nuevos contenidos que publiquemos aquí o en nuestro canal de Youtube, envíanos un correo a alfilabogados@alfilabogados.es y te incluiremos en una lista de distribución que envía un correo mensual con las novedades. También puedes compartirla en tus redes sociales. Te lo agradecemos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario