El último de sus libros es el que provoca esta
entrada, A la sombra de las campanas
Como anticipa el prólogo, narrar el pasado como si aún
no hubiera ocurrido puede ser una buena definición de este género literario. No
todos los días tiene uno la oportunidad de abrir un libro y sentirse dentro de
su universo, pero para muchos de los que peinamos ya canas —y eso en el mejor
de los casos—, la trama de A la sombra delas campanas nos envuelve, nos incluye hasta hacer que reconozcamos
situaciones como si procedieran de nuestra propia memoria.
La acción, o debería decir las acciones, pues existen
dos cursos temporales que avanzan en paralelo, transcurre, por una parte,
durante los años 1977/78 en el pueblo onubense de Bollullos del Condado, patria
chica del autor. Para cualquiera que haya parado algún día, de camino a
Matalascañas o El Rocío, a comer gambas o carne a la brasa en alguno de los
bodegones de su travesía, todo se antojará real, muy real. Pero incluso si no
es así, la historia que se nos narra bien puede encajar en cualquier otro pueblo
de la baja Andalucía.
A ese curso de acción accedemos desde una realidad más
actual, cuarenta años después, en 2017/18, cuando Lola Ochoa, una vecina del
pueblo, encuentra entre viejos recuerdos de la casa donde vive un manuscrito
con una historia en la que ella misma se verá sumergida hasta cambiar su vida.
Lo que empieza como una historia de amor entre un profesor forastero que llega
a dar clases al instituto de Bollullos y una muchacha del pueblo, pronto se
convierte en un rompecabezas lleno de sombras. Los protagonistas se las habrán
de ver con la severidad de una madre intransigente, las maquinaciones de dos
curas muy poco comunes, las rarezas de un maestro solitario y hasta con una
misteriosa serie numérica que podría encerrar algún mensaje codificado, pero
que Lola, de entrada, se ve incapaz de resolver.
Hay algo original en cómo se sumerge uno en la
lectura, porque la novela está narrada en primera persona, algo que da al
lector cercanía, porque es fácil dejarse llevar por la ilusión de que es a
nosotros a quien se nos cuentan los hechos con confidencia. No obstante, encontramos
aquí a dos narradores, uno por cada línea temporal. En la actualidad, es Lola
quien nos habla, pero en los años 77/78 del siglo pasado es la de Javier, el
joven profesor, la voz que nos va desentrañando la historia. La alternancia de
las líneas temporales es cómoda y no deja lugar a dudas, lo que es muy de
agradecer.
Por otro lado, lejos de permanecer en Bollullos, la
acción se reparte por otras zonas de la provincia de Huelva (Niebla, Aracena,
Rociana o La Palma), por el pequeño pueblo cordobés de Almedinilla, por Cádiz
capital, de donde procede Javier, o por Sevilla. En todos los casos la trama se
adentra en la historia de los años inciertos de la Transición Española, y es
que mientras el país despertaba, alguien decidió silenciar una verdad que
ahora, décadas después, pugna por ver la luz.
Sólo me queda añadir algunos datos del autor, Carlos
Pérez de Ayala. Se trata de su quinto libro publicado, ya que fue al dejar
atrás la vida bancaria cuando se dedicó a escribir “en serio”, y sus dos primeras obras fueron sendas crónicas de sus
viajes en moto en solitario por Europa, uno a Cabo Norte, en Noruega, llamado Cabo Norte en moto: Crónicas desde dentro del casco y el otro por las bellísimas montañas alpinas (Los Alpes en moto: Crónicas desde dentro del
casco II).
Se pasó a la ficción con una curiosa colección de
relatos cortos de misterio y originales reflexiones: Historias de los viernes: relatos y desvaríos varios, y recogió los
avatares de su maestro de primaria, un héroe anónimo de su niñez, en Los niños de don Manuel: Un maestro ligado a su pueblo, antes de zambullirse de lleno en la narrativa con esta
interesante novela, A la sombra de las campanas.
El viernes 23 de octubre a las 20:00h tendrá lugar la
presentación de la novela en el Moncase Club (C/Espinosa y Cárcel, 14, esquina
a Fernández de Ribera), donde la asistencia es libre.
Así que, no dudéis, atreveos a entrar de lleno en esta
narración. La disfrutaréis, vibraréis y, cuando queráis daros cuenta, estaréis
atrapados en la resolución del misterio.






