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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Permiso por hospitalización de un familiar de primer grado: ¿cuántos días corresponden a los funcionarios públicos?

 


Los funcionarios públicos tienen derecho a cinco días hábiles de permiso retribuido por la hospitalización de un familiar de primer grado. Sin embargo, su aplicación plantea cuestiones importantes: ¿cuándo comienza el permiso?, ¿qué sucede si el familiar recibe el alta hospitalaria antes de transcurrir los cinco días?, ¿pueden disfrutarse los días de forma separada?, ¿qué documentación puede exigir la Administración?

La regulación de este permiso ha experimentado cambios relevantes en los últimos años, especialmente tras la aprobación del Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, que modificó el Estatuto Básico del Empleado Público para reforzar los derechos de conciliación de la vida familiar y profesional.

Analizamos su regulación actual, las situaciones que permiten solicitarlo y los principales problemas jurídicos que pueden surgir en su aplicación.

 


1. ¿Qué establece el Estatuto Básico del Empleado Público?

 

El permiso se encuentra regulado en el artículo 48.a) del texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (TREBEP), aprobado por el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre.

De acuerdo con dicho precepto, los funcionarios públicos tienen derecho a un permiso de cinco días hábiles cuando se produzca alguna de las siguientes circunstancias:

·         Accidente grave de un familiar.

·         Enfermedad grave.

·         Hospitalización.

·         Intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario.

El permiso comprende al cónyuge, la pareja de hecho, los familiares hasta el primer grado de consanguinidad o afinidad y las personas convivientes que cumplan los requisitos legales.

La reforma de 2023 amplió la duración de estos permisos y eliminó, para estos supuestos, la anterior distinción basada en si el suceso tenía lugar en la misma o en distinta localidad.

2. ¿Qué familiares están incluidos?

 

La ley distingue entre familiares de primer y segundo grado de consanguinidad o afinidad.

Relación con la persona hospitalizada

Duración del permiso

Padre o madre

5 días hábiles

Hijo o hija

5 días hábiles

Suegro o suegra

5 días hábiles

Cónyuge o pareja de hecho

5 días hábiles

Hermano o hermana

4 días hábiles

Abuelo, abuela, nieto o nieta

4 días hábiles

Persona conviviente que requiere cuidado efectivo

5 días hábiles

En el caso de los familiares de primer grado, no es necesario que convivan con el funcionario. La convivencia y la necesidad de cuidado efectivo son requisitos expresamente previstos para las personas distintas de las categorías familiares y de pareja que enumera el artículo 48.a).

Esta distinción resulta especialmente importante, porque una Administración no puede exigir indiscriminadamente la convivencia a todos los beneficiarios del permiso.

 

3. ¿Son cinco días naturales o cinco días hábiles?

 

La regulación vigente establece expresamente cinco días hábiles, no cinco días naturales.

En consecuencia, para calcular la duración deben tenerse en cuenta los días en los que el funcionario tiene obligación de prestar servicios, conforme a su jornada y calendario laboral.

Por ejemplo, si un funcionario trabaja de lunes a viernes y comienza a disfrutar del permiso un miércoles, el cómputo ordinario sería supondría que los cinco días terminarían el martes siguiente.

No obstante, esta regla debe adaptarse a quienes trabajan por turnos, durante fines de semana o en días festivos. La Dirección General de Función Pública ha aclarado que los sábados, domingos y festivos únicamente computarán cuando formen parte de la jornada que deba realizar el funcionario.

 

4. ¿Cuándo comienza el permiso por hospitalización?

 

Una cuestión frecuente es determinar si los cinco días deben comenzar obligatoriamente en la fecha del ingreso hospitalario o si el funcionario puede iniciar su disfrute posteriormente.

Como regla general, cuando el ingreso se produce durante la jornada laboral, el permiso puede iniciarse ese mismo día si el funcionario necesita ausentarse para atender la situación familiar.

Por el contrario, cuando la hospitalización tiene lugar en un día no laborable o después de haber finalizado la jornada, el cómputo comienza el siguiente día hábil.

Este criterio ha sido recogido expresamente por la Dirección General de Función Pública en sus consultas interpretativas, actualizadas en septiembre de 2026.

Ahora bien, no debe confundirse el comienzo del permiso con la fecha del hecho causante. En determinados ámbitos administrativos se admite iniciar el disfrute en un momento posterior al ingreso, siempre que persista la causa que justifica el permiso. Para resolver esta cuestión debe examinarse la normativa y los criterios de aplicación de la Administración correspondiente.

 

5. ¿Qué ocurre si el familiar recibe el alta hospitalaria antes de finalizar los cinco días?

 

Este es, probablemente, uno de los aspectos que más controversia genera.

Pensemos en el siguiente supuesto: Un funcionario solicita el permiso porque su padre ha sido hospitalizado el lunes. Sin embargo, el miércoles recibe el alta hospitalaria y regresa a su domicilio, donde necesita continuar recuperándose.

¿Tiene el funcionario que reincorporarse inmediatamente a su puesto de trabajo o puede disfrutar de los días que le quedan?

Para contestar es necesario diferenciar entre el alta hospitalaria y el alta médida o finalización de la necesidad de cuidados, que es la situación médica que justificaba continuar disfrutando del permiso.




Por tanto, el alta hospitalaria no implica necesariamente la terminación automática del permiso. Cuando el familiar continúa necesitando reposo domiciliario o cuidados como consecuencia del proceso que motivó la hospitalización, puede existir fundamento para mantener el permiso hasta completar su duración legal.

No obstante, será necesario acreditar que persiste la situación justificativa, especialmente si la Administración exige un informe médico que documente esa necesidad.

Conviene precisar que la jurisprudencia social sobre el artículo 37.3.b) del Estatuto de los Trabajadores no se aplica automáticamente al personal funcionario, cuyo derecho se rige por el TREBEP y su normativa específica.

 

6. ¿Pueden disfrutarse los cinco días de manera discontinua?

 

La posibilidad de disfrutar los días de permiso de forma separada es otra de las cuestiones discutidas.

El artículo 48.a) del TREBEP reconoce una duración determinada, pero no establece expresamente un derecho general e incondicionado a distribuir los cinco días en fechas elegidas libremente.

Por ello, es necesario distinguir entre la existencia del derecho al permiso y la forma concreta de ejercerlo. Cuando la hospitalización se prolonga durante varios días o semanas, puede resultar razonable que el funcionario solicite distribuir los días de ausencia para atender las necesidades reales de su familiar.

Sin embargo, la posibilidad de fraccionar el permiso debe analizarse atendiendo a la normativa aplicable, los acuerdos de condiciones de trabajo y los criterios de la Administración competente.

No puede afirmarse, con carácter universal, que todos los funcionarios tengan derecho a disfrutarlo en días alternos sin ninguna condición.

 

7. ¿Es necesario acreditar que la enfermedad es grave?

 

Debe distinguirse entre los diferentes hechos causantes previstos por la ley.

El artículo 48.a) contempla tanto la enfermedad grave como la hospitalización, que constituyen supuestos diferenciados.

Por ello, cuando el motivo del permiso es la hospitalización, no debe exigirse automáticamente una declaración adicional de gravedad de la enfermedad, puesto que el ingreso hospitalario constituye por sí mismo uno de los supuestos legalmente previstos.

Otra situación distinta sería solicitar el permiso por una enfermedad grave que no ha requerido ingreso hospitalario. En ese caso, sí será necesario acreditar la gravedad de la enfermedad mediante la documentación médica correspondiente.

Del mismo modo, cuando se trata de una intervención quirúrgica sin hospitalización, la norma exige expresamente que exista necesidad de reposo domiciliario.

 

8. ¿Qué documentación puede exigir la Administración?

 

El funcionario tiene que justificar que concurren los requisitos del permiso solicitado. Con carácter general, la Administración puede solicitar un justificante de hospitalización que acredite la existencia y fecha del ingreso, así como documentación que permita comprobar la relación de parentesco cuando sea necesario.

Si pretende continuar el permiso después del alta hospitalaria, puede ser conveniente aportar un informe que acredite el reposo domiciliario o la persistencia de la necesidad de cuidados.

Ahora bien, la exigencia de documentación debe respetar el principio de proporcionalidad y la confidencialidad de la información sanitaria.

No debería resultar necesario aportar la historia clínica completa ni revelar diagnósticos concretos cuando un certificado médico limitado a los extremos relevantes resulte suficiente para justificar el permiso.

 

9. ¿Se pierde parte del sueldo durante el permiso?

 

No. El permiso previsto en el artículo 48.a) del TREBEP tiene carácter retribuido. Esto significa que el funcionario mantiene sus retribuciones ordinarias durante los días de ausencia debidamente justificada, sin perjuicio del régimen específico de aquellos conceptos económicos vinculados a servicios efectivamente realizados.

Asimismo, el disfrute del permiso no debe descontarse de las vacaciones anuales ni confundirse con los días de asuntos particulares. Se trata de derechos diferentes, con causas y regímenes jurídicos propios.

 

10. ¿Qué sucede si fallece el familiar durante el permiso?

 

Puede ocurrir que el familiar hospitalizado fallezca mientras el funcionario está disfrutando de los días correspondientes a la hospitalización.

En tal supuesto se produce un nuevo hecho causante, diferente del que justificó el permiso inicial.

La Dirección General de Función Pública ha señalado que el fallecimiento sobrevenido determina la interrupción del permiso anterior y el comienzo del permiso por fallecimiento que corresponda.

En caso de fallecimiento de un familiar de primer grado, el artículo 48.a) establece tres días hábiles cuando el suceso tiene lugar en la misma localidad y cinco días hábiles cuando se produce en distinta localidad.

Estos permisos no deben confundirse con una simple prolongación del permiso por hospitalización, ya que obedecen a hechos causantes jurídicamente diferenciados.

 

11. ¿Qué puede hacer el funcionario si la Administración deniega el permiso?

 

Cuando una Administración deniega el disfrute del permiso, limita su duración o exige la reincorporación anticipada, conviene examinar las razones concretas de esa decisión. No todas las denegaciones tienen el mismo fundamento jurídico.

Por ejemplo, la Administración puede cuestionar la concurrencia del hecho causante, el parentesco, la subsistencia de la necesidad de cuidados o la forma en que se pretende distribuir el permiso.

Sin embargo, una negativa basada exclusivamente en una interpretación restrictiva que desconozca el contenido del artículo 48.a) puede ser susceptible de impugnación.

En estos casos es aconsejable solicitar una resolución motivada, conservar la documentación médica justificativa y comprobar los recursos administrativos procedentes.

En función de la Administración que haya adoptado la decisión y de la naturaleza de la resolución, podrá acudirse a los mecanismos de revisión administrativa y, cuando corresponda, a la jurisdicción contencioso-administrativa.

También debe tenerse presente que los plazos de recurso pueden ser breves, por lo que no conviene demorar la revisión de una denegación.

 

12. ¿Existe alguna alternativa cuando la enfermedad es muy grave?

 

Además del permiso de cinco días por hospitalización, el TREBEP contempla otro derecho especialmente relevante.

Su artículo 48.i) reconoce, cuando sea preciso atender al cuidado de un familiar de primer grado por razones de enfermedad muy grave, la posibilidad de solicitar una reducción retribuida de hasta el 50 % de la jornada laboral, por un plazo máximo de un mes.

Se trata de una medida distinta, sometida a sus propios requisitos y que no debe confundirse con el permiso de cinco días.

Puede resultar particularmente importante cuando la necesidad de atención al familiar se prolonga más allá de una hospitalización breve.

 

13. Conclusión

 

El permiso por hospitalización de un familiar de primer grado constituye un derecho de los funcionarios públicos que responde a una finalidad esencial: facilitar que puedan atender situaciones familiares especialmente delicadas sin tener que elegir entre sus obligaciones profesionales y el cuidado de sus allegados.

La regulación actual reconoce cinco días hábiles retribuidos, sin establecer diferencias por razón de la localidad en la que se produzca la hospitalización.

No obstante, algunos de sus aspectos prácticos siguen requiriendo una interpretación cuidadosa, especialmente cuando se produce el alta hospitalaria antes de agotar los días disponibles o cuando se pretende disfrutar del permiso de forma discontinua.

La clave está en diferenciar el hecho causante del permiso, la duración máxima reconocida por la ley y la persistencia de las circunstancias que justifican la ausencia.

Por ello, ante una denegación o una interpretación restrictiva de este derecho, resulta fundamental examinar tanto el artículo 48 del TREBEP como las normas y criterios específicos aplicables al funcionario afectado.

 

martes, 3 de noviembre de 2026

Permiso laboral por hospitalización de un familiar: cinco días retribuidos y qué ocurre después del alta hospitalaria

 

La hospitalización de un padre, una madre o un hijo plantea con frecuencia un problema añadido a la preocupación por su estado de salud: ¿cómo compatibilizar la atención al familiar enfermo con las obligaciones laborales?




Nuestro ordenamiento jurídico reconoce a los trabajadores el derecho a ausentarse del trabajo, sin pérdida de salario, cuando se produce la hospitalización de determinados familiares. Sin embargo, en la práctica siguen surgiendo dudas sobre la duración del permiso, los días que deben computarse y, especialmente, qué ocurre cuando el paciente recibe el alta hospitalaria antes de que finalicen los cinco días.

La regulación legal y las recientes sentencias de los tribunales permiten aclarar estas cuestiones.

¿Cuántos días corresponden por hospitalización de un familiar?

El artículo 37.3.b) del Estatuto de los Trabajadores reconoce un permiso retribuido de cinco días en caso de accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario de determinados familiares y personas convivientes.

Este derecho fue ampliado mediante el Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, que modificó la regulación anterior, en la que se contemplaban, con carácter general, dos días de permiso, ampliables a cuatro cuando resultaba necesario un desplazamiento.

La nueva regulación establece cinco días de permiso, sin distinguir en su duración en función de la necesidad de desplazamiento.

Se trata de un derecho mínimo reconocido legalmente. Por tanto, el convenio colectivo aplicable puede establecer condiciones más favorables para el trabajador.

¿Qué familiares dan derecho al permiso?

Aunque habitualmente se habla del permiso por hospitalización de familiares de primer grado, lo cierto es que la protección legal es más amplia.

El permiso comprende a los familiares hasta el segundo grado por consanguinidad o afinidad, además del cónyuge, la pareja de hecho y otros supuestos expresamente previstos en la ley.

Los familiares de primer grado son, principalmente, los padres y los hijos. Entre los de segundo grado se encuentran los hermanos, abuelos y nietos.

También quedan comprendidos determinados familiares por afinidad, como los suegros, y los familiares consanguíneos de la pareja de hecho en los términos establecidos legalmente.

Además, el Estatuto reconoce el derecho cuando la persona hospitalizada, aun sin tener ese parentesco, convive con el trabajador en el mismo domicilio y necesita su cuidado efectivo.

Conviene destacar una cuestión: cuando la persona hospitalizada es un familiar comprendido en el artículo 37.3.b), no se exige que conviva con el trabajador ni que este sea su cuidador principal.

Así lo ha señalado la Audiencia Nacional en su Sentencia 15/2025, de 31 de enero, al rechazar que las empresas impongan requisitos adicionales de convivencia o de cuidado principal a los familiares incluidos en la norma.

¿Los cinco días son naturales o laborables?

Esta es una de las preguntas más habituales.

Aunque el Estatuto de los Trabajadores se refiere simplemente a cinco días, la interpretación judicial ha establecido que deben computarse como días laborables para la persona trabajadora.

Esto significa que no se descuentan del permiso los días en los que el trabajador no tenía obligación de prestar servicios.

Por ejemplo, si una persona trabaja de lunes a viernes y comienza el permiso un lunes, los cinco días se extenderán, con carácter general, hasta el viernes. Si el permiso comienza un jueves y el sábado y el domingo son días de descanso, estos últimos no consumirán días de permiso.

Naturalmente, el cómputo debe adaptarse al calendario laboral de cada persona, especialmente cuando existen turnos de trabajo o prestación de servicios durante los fines de semana.

¿Es obligatorio comenzar el permiso el mismo día del ingreso?

No necesariamente.

La finalidad de este permiso es facilitar la atención y el cuidado del familiar, por lo que su interpretación no puede desligarse de las necesidades de conciliación que pretende proteger.

La Audiencia Nacional, en su Sentencia 102/2024, de 12 de septiembre, admitió que, a falta de una regulación convencional específica, el inicio del permiso no tiene que coincidir obligatoriamente con el día de la hospitalización.

Ahora bien, ello no significa que el trabajador pueda reservar indefinidamente esos días para utilizarlos cuando considere conveniente.

El inicio debe guardar relación con el hecho que origina el derecho y con la persistencia de la situación protegida. También debe tenerse en cuenta el convenio colectivo aplicable y las circunstancias concretas.

Por ello, resulta aconsejable comunicar por escrito a la empresa tanto el ingreso hospitalario como las fechas en las que se pretende disfrutar del permiso.

¿Qué ocurre si el familiar recibe el alta hospitalaria antes de los cinco días?

Esta cuestión ha dado lugar a numerosos conflictos laborales.




Imaginemos que un trabajador solicita el permiso porque su madre ha sido hospitalizada. Dos días después, recibe el alta hospitalaria, pero el médico le prescribe reposo en su domicilio y necesita continuar recibiendo cuidados.

¿Puede la empresa obligar al trabajador a reincorporarse inmediatamente?

El alta hospitalaria no determina necesariamente la finalización del permiso.

La Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en su Sentencia 140/2026, de 5 de febrero, confirmó el criterio favorable a mantener el permiso cuando, después del alta hospitalaria, existe prescripción de reposo domiciliario.

Este criterio ha sido reiterado en otras resoluciones del Tribunal Supremo y, más recientemente, en la Sentencia 753/2026, de 25 de septiembre.

La distinción es importante: el alta hospitalaria supone que el paciente deja de permanecer ingresado, pero no equivale necesariamente a su recuperación médica ni a la desaparición de la necesidad de cuidados.

Por tanto, si el familiar continúa necesitando cuidados domiciliarios debidamente justificados, el trabajador puede mantener el disfrute del permiso dentro del límite legal o convencional que corresponda.

Ahora bien, tampoco debe interpretarse que cualquier alta hospitalaria permite disfrutar automáticamente de los cinco días con independencia de las circunstancias. La persistencia de la situación que justifica el permiso sigue siendo relevante.

¿Se pueden disfrutar cinco días cada vez que hospitalicen a un familiar?

Sí, siempre que concurra un nuevo hecho causante que reúna los requisitos legales.

El permiso no constituye una bolsa anual de cinco días que se agote con la primera hospitalización.

Esta cuestión ha quedado especialmente aclarada por la Sentencia del Tribunal Supremo 753/2026, de 25 de septiembre, que confirma que el derecho se genera cada vez que se produce un nuevo supuesto protegido.

Por ejemplo, si un trabajador disfruta de cinco días por la hospitalización de su padre en febrero y, meses después, su madre debe ser hospitalizada, podrá tener derecho a un nuevo permiso.

Lo mismo puede suceder cuando se producen distintos procesos de hospitalización, aunque afecten a una misma persona, siempre que exista un nuevo hecho causante y no una simple prolongación o fragmentación artificial de la situación anterior.

Por tanto, no resulta ajustado a la regulación legal establecer, con carácter general, un límite de cinco días por año natural.

¿Qué documentación puede exigir la empresa?

El Estatuto de los Trabajadores exige previo aviso y justificación.

En consecuencia, la empresa puede solicitar documentación suficiente para acreditar el hecho que da derecho al permiso, como un justificante del ingreso hospitalario y, cuando resulte necesario, la relación de parentesco.

Si el permiso continúa después del alta hospitalaria, será especialmente conveniente disponer de documentación médica que acredite el reposo domiciliario o la persistencia de la necesidad de cuidados.

Sin embargo, la empresa no puede exigir indiscriminadamente información clínica detallada ni convertir la justificación del permiso en una investigación sobre la enfermedad del familiar.

Debe respetarse el principio de minimización de datos personales, especialmente cuando se trata de información sanitaria.

¿Qué puede hacer el trabajador si la empresa le deniega el permiso?

Lo primero es revisar el convenio colectivo aplicable y presentar una solicitud por escrito, acompañada de la documentación justificativa necesaria.

Si la empresa deniega el permiso o reduce injustificadamente su duración, conviene solicitar que comunique también por escrito los motivos de su decisión.

Dependiendo de las circunstancias, podrá plantearse una reclamación ante la jurisdicción social, sin perjuicio de otras vías de actuación que puedan resultar procedentes.

Es importante evitar decisiones precipitadas, especialmente cuando existe una discrepancia sobre la fecha de inicio, la duración o la justificación del permiso.

Una medida de conciliación que debe interpretarse conforme a su finalidad

El permiso por hospitalización de familiares no es una concesión voluntaria de la empresa, sino un derecho laboral reconocido por la ley.

Su finalidad es permitir que el trabajador atienda determinadas situaciones familiares que requieren su presencia o cuidado sin tener que soportar una pérdida de salario.

La jurisprudencia reciente ha reforzado esta protección, aclarando que los cinco días son laborables, que el derecho no queda limitado a un único permiso anual y que el alta hospitalaria no supone necesariamente su terminación.

La clave está en comprender que el permiso no protege únicamente el tiempo que el familiar permanece ingresado, sino también, en los supuestos reconocidos por la jurisprudencia, la necesidad de atención que puede subsistir después de abandonar el hospital.

Por ello, tanto trabajadores como empresas deben conocer la regulación vigente, consultar el convenio colectivo y valorar las circunstancias concretas antes de adoptar una decisión.