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miércoles, 19 de agosto de 2026

¿Sabes qué es el sadfishing?

 


No. No es una nueva técnica de estafa informática, sino algo más curioso.

 

Sigo con asiduidad una newsletter llamada “The conversation” que, a pesar del nombre, es una plataforma española que se presenta a sí misma como una plataforma editorial sin ánimo de lucro, sin publicidad ni otros intereses comerciales, de acceso libre y gratuito, que pone a disposición de medios de comunicación y lectores artículos divulgativos y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora.



 

 Los artículos que contiene suelen ser breves y escritos por profesores universitarios con un lenguaje claramente divulgativo. A veces, los temas sin infumables (tipo “la salud mental del tigre africano en la estepa rusa” o algo similar), aunque probablemente para sus autores tengan mucha relevancia.

 

Pero hay veces en que se “cuela” algo de interés, especialmente aquellos artículos referidos a fenómenos actuales que, para gente como yo, pasan desapercibidos.

 

Así me ha ocurrido con el artículo “Sadfishing: exhibir el sufrimiento en las redes sociales para buscar compasión (y reacciones)”, que define, con profusión de detalles este fenómeno que, al parecer, se da en redes sociales. El artículo, que podéis consultar AQUÍ, analiza sus orígenes, sus consecuencias, etc., todo muy interesante.

 

Sin embargo, yo sólo quiero llamar la atención sobre el hecho de que “no hay nada nuevo bajo el sol”. ¿Acaso no recordáis –los “boomers”- las distintas técnicas que teníamos los chavales para intentar ligar en aquel mundo tan complicado? Había alguno –yo le estoy poniendo cara- que utilizaba la técnica de dar pena a las chicas, poco menos que echarse a llorar para que le consolaran. ¿Acaso no es un claro precursor del sadfishing?

 



Por otro lado, algún lector también habrá llegado a la conclusión de que el “sadfisher” es un estafador sin más, alguien que, mediante engaño, lleva a otra persona al error para que le entregue algo de lo que obtiene algún beneficio, aunque sea una visualización de un vídeo o un like en una red social.

 

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Cerramos el quiosco...

 


 

Un año más, bajamos la persiana y cerramos el quiosco temporalmente, para centrarnos en la reflexión profunda sobre la nada.

 


            En esta vida cíclica que llevamos, este paréntesis temporal es preciso para poder retomar el curso en septiembre con mayores energías.

 

Así que, como siempre, sólo se atenderá correo electrónico ( jnovallamas@hotmail.com ) y con tiempos de respuesta muy relajados, acorde con el mes de agosto.

 

Espero que vosotros, clientes, amigos y seguidores en general, también disfrutéis de unos días de calma y descanso. En septiembre, más.


NOTA.- La foto me la ha hecho una IA, por lo que cualquier parecido con la supuesta protagonista de la foto y el que suscribe es pura coincidencia.



jueves, 16 de julio de 2026

¡Justicia tardía no es Justicia! Segunda parte.

 

 

Hace ya varios años publiqué una entrada con este mismo título: Justicia tardía no es Justicia. Me refería en ella a que me habían señalado para 2024 un juicio en una demanda presentada en 2021, es decir, tres años después del inicio del procedimiento. También decía –más bien, pedía- que se dotara al sistema judicial de los medios humanos y materiales necesarios para poder acabar con estos retrasos.

 


Pasados varios años desde entonces, la situación no ha cambiado. Dinero no se ha aportado a los juzgados, sino que nos apañamos con una Ley de eficiencia que ha reducido la litigiosidad aproximadamente en un 30%, pero no porque se acorte la duración de los procedimientos, sino porque se introducen filtros para poder presentar una demanda –los llamados MASC- de tal modo que poca gente supera la carrera de obstáculos que supone llegar al Juzgado.

 

Y así nos pasa lo que nos pasa. Interpuse una demanda en abril de 2024 y, tras emplazarse al demandado y contestarse por éste la demanda, solicitamos vista (es decir, juicio). En octubre de 2024 se dictó una resolución con el siguiente contenido literal:

 

Queden pendientes los presentes autos de señalar fecha para la VISTA, ante la imposibilidad material de la agenda de señalamientos de este juzgado

 

Si traducimos al lenguaje ordinario esta frase, lo que significa es que tiene tantos asuntos pendientes que el señalamiento en los dos años siguientes es imposible. Tiene que esperar a que se “abra” la agenda de los años siguientes.

 

Esta es la situación a octubre de 2024 y como yo suelo ser optimista –y, además, me gustaría celebrar el juicio antes de ser un septuagenario adicto al Imserso- hace unos días presenté un escrito solicitando del Juzgado el señalamiento de vista, pensando que dos años después ya habría agenda abierta para ello. Es decir, asumiendo que quizá tendríamos la vista para 2027 o 2028.

 

Y, no se lo imaginarán mis lectores, pero… el Juzgado me ha contestado. Eso, ya de por sí, es todo un mérito porque frecuentemente ni se contesta este tipo de escritos. La contestación ha sido un baño de realidad, breve, concisa, azoriniana:

 

estese a la resolución de fecha 15/10/24”.

 

O, lo que en una conversación tabernaria, habríamos dicho de otro modo: váyase vd. a … y no moleste.

 

En fin, no quiero alargar más esta entrada del blog que para lo único que sirve es para un desahogo de quien suscribe que, ya que no puede hacer otra cosa, no le queda más que esperar. Y sin desesperar.


Si quieres saber más sobre los MASC, aquí tienes una obra detallada: Los MASC tras la LO 1/2025, de 2 de enero. Guía práctica.