Cuando llegamos al 31 de diciembre, a todo el mundo le gusta hacer
balance: de lo que han facturado, de los pleitos que han ganado, de los
alumnos que han aprobado las asignaturas que imparten, incluso de las
personas queridas que hemos perdido.
No vamos a entrar en ninguno de esos apartados, porque a las
personas perdidas durante el año no las olvidaremos; con un poco de suerte, alguno de esos
alumnos no nos olvidará; lo facturado se habrá gastado y los pleitos ganados
son puro humo, "vanitas vanitatis" y deben olvidarse tan pronto como los
perdidos, según el buen consejo del profesor Couture.